Decálogo sindical del bicentenario

Por: Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Al pie del monumento al Héroe Nacional y Libertador de la Patria, el expresidente de la República, Juan Rafael Mora Porras, Don Juanito, con ocasión de la conmemoración histórica del PRIMERO DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA CLASE TRABAJADORA, las organizaciones sindicales Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) y la Asociación Sindical de Empleados de la Energía y de las Telecomunicaciones (ASDEICE), en este día sábado 1 de mayo de 2021 y en el marco de la conmemoración de los 200 años de la independencia política de Costa Rica con respecto a España; dieron a conocer el DECÁLOGO SINDICAL DEL BICENTENARIO ANEP-ASDEICE:

  1. Por la defensa de la institucionalidad pública diseñada para y por el bien común, respetando los valores y principios de la Constitución Política del 7 de noviembre de 1949.
  • Por una reestructuración de la deuda pública y su obsceno pago de intereses.
  • Por una transformación tributaria estructural con el fin de quitarle al actual sistema tributario, su naturaleza injusta y corrupta.
  • Por una verdadera reactivación económica, centrada en el potenciamiento y apoyo a diversas formas de emprendimientos productivos a nivel de micro-pequeñas y medianas empresas; encadenada a una política salarial que incremente el poder adquisitivo de la gente trabajadora; y, específicamente, por un nuevo salario mínimo.
  • Por la recuperación del Derecho Constitucional y Humano de la Huelga.
  • Por la protección de la Ecología y por una política del buen vivir como ha sido planteado por el Papa Francisco en su discurso ante las Naciones Unidas.
  • Por la vigencia plena de los Derechos Humanos integralmente conceptuados.
  • Por el combate frontal a todas las formas de corrupción con fondos públicos mediante la colusión de los intereses corporativos privados con los de la clase gobernante corrupta; así como también con fondos privados que perjudican a las personas inversionistas, especialmente pequeñas y medianas.
  • Por un Movimiento Sindical cercano a la comunidad, a la gente y a la ciudadanía, aportando así para la construcción del nuevo sujeto histórico que requiere la Democracia real y participativa.
  1. Por la democratización del acceso de la gente a la comunicación colectiva, mediante el uso de las frecuencias del espectro radioeléctrico que son de propiedad estatal.

Cada uno de estos diez enunciados ofrece grandes posibilidades de aporte para su enriquecimiento de contenido y, por ende, para compartirlo con otros esfuerzos de generación de pensamiento distinto del autoritariamente hegemónico que se le ha venido imponiendo a la sociedad costarricense.

Como bien sabemos el avance de consolidación del esquema ideológico-político y hegemónico de la plutocracia reinante, está en “vía libre” ante la ausencia de un esfuerzo contrario de, al menos, de pensamiento y de propuestas compartidas; previo al adorado sueño de la construcción del urgente muro de contención que la misma Democracia pide a gritos, ante las intentonas, que parecen sólidas, de consolidación de un modelo autoritario con ropaje de democracia formal.

El Decálogo Sindical del Bicentenario ANEP-ASDEICE tiene las puertas abiertas.

Transformación tributaria estructural, pandemia y campaña electoral

Albino Vargas Barrantes
Secretario General
Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

En el arranque de la campaña propagandística con miras a las elecciones presidenciales y legislativas del domingo 6 de febrero de 2022, hay un tema de trascendencia histórica que, con toda seguridad, no será abordado por ninguna de las personas aspirantes a los cargos públicos en disputa; y, si fuera abordado, jamás lo será con la contundencia que se necesita.

Nos referimos al desafío que el país ocupa para abrir el camino más que estratégico hacia una Transformación Tributaria Estructural, planteada por nosotros en este y en otros espacios, durante ya bastante tiempo. Sin embargo, habrá que seguir insistiendo en ello, especialmente en las actuales condiciones históricas, sociales y económicas que estamos viviendo producto de la pandemia.

A la llegada de la misma, dos características fundamentales venían caracterizando el carácter del sistema tributario costarricense: la injusticia y la corrupción. Así de simple pero profundo.

¿Por qué la injusticia? Porque, en términos generales, quien paga más tributos es quien, proporcionalmente hablando, tiene menos. Y quien más tiene hace malabares jurídicos y acude a triquiñuelas legales para: a) tratar de pagar lo menos posible de lo que le corresponde; b) burlar la débil legislación tributaria para no pagar, del todo, nada; c) sacar la plata ganada en el país hacia otros países, por lo general, catalogados como paraísos fiscales.

¿Por qué la corrupción? Las autoridades políticas de máximo poder en los últimos gobiernos, poco o nada han hecho para cambiar la situación anteriormente descrita, por una parte; por otra, el control estratégico de la gestión tributaria responde a una ideología hegemónica en materia de política fiscal, que no es la del bien común ni es la de la inclusión social y económica. Además, los operadores político-ejecutivos de la gestión tributaria, constituyen una misma élite tecnocrático-burocrática que, alternativamente, se mueve en la esfera de lo público para luego pasar a la privada y, viceversa. Se garantiza así, pese al cambio ejecutivo de administración gubernamental, el control estratégico de la operatividad de la gestión tributaria para que ésta siga en el mismo plano: el de la corrupción y el de la injusticia. La evasión y la elusión fiscales-tributarias sigue siendo monstruosa.

Si bien es cierto la situación que vivimos producto de la pandemia está generando demasiados problemas político-sociales y económicos, no por ello debemos renunciar a considerar que el haber tolerado por tanto tiempo un sistema tributario injusto y corrupto, ha agravado el diario vivir de la mayoría de la población costarricense en estos tiempos pandémicos.

Además, es imposible seguir tolerando que las principales figuras de la denominada clase política tradicional, especialmente las que aspiran a ser electas en los cargos en disputa, miren para otro lado y no se refieran a esta situación de la imperiosa transformación tributaria estructural y la pandemia.

Como si todo esto no fuese más que necesario y de alto contenido estratégico, está el tema del altísimo endeudamiento público y su pago de intereses, exageradamente usureros. ¿Cómo puede ser posible que si de las arcas públicas, muy debilitadas por todas las razones expuestas, se estén sacando, diariamente, unos 7 mil millones de colones para el pago de esos intereses, ninguna persona precandidata presidencial esté refiriéndose al punto?

Desde el campo popular nos corresponde, creemos nosotros, intensificar el clamor de que estos temas se consideren en el marco de la campaña electoral, aunque no encontremos receptividad alguna. Particularmente, debemos desempolvar el documento-informe legislativo conocido como Los papeles de Panamá, generado por la comisión parlamentaria que investigó las derivaciones en Costa Rica del escándalo financiero internacional muy sonado a nivel planetario, en el año 2016.

Parece que podemos encontrar un nuevo escenario para considerar el debate público sobre los contenidos del informe legislativo costarricense Los papeles de Panamá, en el marco de lo que se está planteando en los centros hegemónicos del poder político-económico del capitalismo mundial, hablándose de nuevos criterios de tributación a nivel de empresas multinacionales, pero, indudablemente, con repercusiones en los planos nacionales en los cuales éstas operan.

Al vincular la doble naturaleza perversa del sistema tributario costarricense: la injusticia y la corrupción que le carcome; agregando el asfixiante, exorbitante y aplastante pago diario de los intereses de la deuda pública (sin dejar de lado la carga que la misma, en cuanto tal, representa para el país en estos momentos); además, poniendo en la mesa el informe legislativo Los papeles de Panamá, adicionándole lo que podría ser la apertura de un nuevo espacio político global para plantear transformaciones estructurales por el lado de la progresividad; tendremos en Costa Rica la posibilidad de construir y relanzar, con nuevos bríos y renovados argumentos, desde el campo de lo social-popular, el tema tributario con fuerte contenido de justicia social y real equidad.

Deuda pública: cada costarricense “debe” 6 millones de colones

Albino Vargas Barrantes, Secretario General (ANEP)

Con base en el informe más reciente en la materia, emitido por la Contraloría General de la República (CGR), ente fiscalizador de hacienda pública nada amigable con el empleo público, la impagable (en criterio nuestro), deuda pública ha llegado, al terminar el año pasado 2020, a los TREINTA BILLONES DE COLONES. En cifras, hay que escribir el número 30 seguido de 12 ceros (30.000.000.000.000).

Es ésta la verdadera y profunda causa de los serios problemas fiscales del país; los cuales se agravan porque esa gigantesca e impagable deuda pública está demandando, al inicio del presente año 2021, la no menos gigantesca carga de 230 millones colones, por hora, en pago de sus intereses, calificados como obscenos en las mismas esferas de la hegemonía económica dominante, que es la del fanatismo neoliberal.

Treinta billones de colones de deuda pública (30.000.000.000), nos indican que cada persona costarricense viva en estos momentos (bebé, infante, niño-niña, adolescente, persona joven, adulto joven, adulto y de tercera edad), está “debiendo” 6 millones de colones.

Treinta billones de colones de deuda pública (30.000.000.000), convertidos en dólares estadounidenses, promediando un valor de 615 colones de tipo de cambio, indican que equivalen a 48 mil 780 millones de $ (exactamente, 48.780.487.804, 87). Para mejor comprensión, de manera redondeada, la deuda pública es de 50 MIL MILLÓNES DE DÓLARES: 50.000.000.000.

En consecuencia, con una población costarricense de 5 millones de personas, la deuda pública, per cápita, en moneda estadounidense, es de 10 mil dólares.

Esta monstruosidad de las cifras de deuda pública, al cerrar el año pasado 2020, aunada a la espantosa circunstancia de un pago de intereses por hora de 240 millones de colones (al inicio del 2021), es la base fundamental del problema fiscal nacional; por ende, no es el empleo público. ¡No lo es y nunca lo ha sido!

He aquí la gran patraña, la más grande manipulación de la opinión pública desde la fundación de la denominada Segunda Pública, en 1949, de que el empleo público era la razón de todos los males, fiscales y no fiscales, del país.

Si gigantesca es la magnitud de la deuda pública al término del 2020, como su pago obsceno de intereses por el orden de los 240 millones de colones cada 60 minutos, también lo es; políticamente hablando, estamos presenciando y sufriendo la gigantesca irresponsabilidad de la mayoría mecánica que en la Asamblea Legislativa no abordan este tema; y, por el contrario, siguen impulsando la Ley Marco de Empleo Público, plagado de inconstitucionalidades y otras aberraciones jurídicas; proyecto que, ni en lo más mínimo, aportará a superar el problema más que gigante del endeudamiento público.

Por el contrario, lo realmente urgente es, por una parte, emitir una ley para la realización de una Auditoría Ciudadana de la deuda pública y, a la vez, entrarle con fuerza a su renegociación, a su reingeniería, a su redimensionamiento. Por otra parte, mediando un gran pacto nacional de fuerzas políticas y sociales, fomentar una revisión integral de todos los aspectos y contenidos de la situación fiscal-tributaria nacional.

Con plena seguridad, ninguna de las precandidaturas presidenciales hablará con contundente puntualización de este grave problema. ¿Por qué razón? Pues el déficit, la deuda impagable y su abusivo pago de intereses es un suculento negocio para el grupo plutocrático que tiene el poder en la Costa Rica de la actualidad.

Téngase en cuenta que, por ejemplo, el abusivo pago de intereses de la deuda pública está golpeando la calidad de servicios públicos fundamentales, precarizándolos al máximo; que está dificultando la reactivación económica y que está empobreciendo, de manera acelerada, a amplios sectores de las capas medias a las cuales se les está exigiendo más cargas tributarias.

A la vez, es sabido que el mismo déficit, la propia y su pago de intereses está representando un extraordinario negocio financiero que enriquece a una minoría plutocrática, ya de por sí con amplios márgenes de acumulación.

El pueblo trabajador, más allá de quienes deben reaccionar con urgencia, que es el sector laboral del empleo público, debe movilizarse en todos los niveles posibles; considerando que urge el establecimiento sobre la marcha de una coalición cívica urgente y para la acción, antes de que nos terminen aplastando la actual camarilla gobernante, neoliberalmente desalmada.

Presentan moción para ampliar plazo de proyecto de ley que dotaría de recursos a la Policía de Migración y Extranjería

Moción fue firmada por 10 diputados y diputadas

La Seccional ANEP-Policía Profesional de Migración continua su lucha para reformar el artículo 11 de la Ley de Impuesto a las Personas Jurídicas, con el objetivo de dotar de recursos a la Dirección General de Migración y Extranjería, para fortalecer la Policía Profesional de Migración (PPM).

Moción presentada

Por lo que, en conjunto con el diputado del Partido Frente Amplio, José María Villalta, presentaron el día de ayer, una moción para extender el plazo cuatrienal al expediente Nº 20.323. “Reforma del artículo 11 de la ley Nº 9428, Ley de impuestos a las personas jurídicas, 22 de marzo de 2017, y sus reformas, para dotar de recursos a la Dirección General de Migración y Extranjería.

La acción presentada, es respaldada por el artículo 119 del Reglamento de la Asamblea Legislativa y obedece a que el próximo 29 de marzo se cumplen cuatros años desde que la Seccional ANEP-Policía Profesional de Migración presentó, con el apoyo de 19 diputados y diputadas de diversas bancas, el Proyecto de Ley Nº20.323.

La moción contó con la firma de 11 diputados y diputadas de diversas bancadas como: Carmen Chan , Patricia Villegas, Jonathan Prendas, Ignacio Alpizar, Harllan Hoepelman Páez, Dragos Donalescu, así como Walter Muñoz, Nidia Céspedes, Shirley Díaz, Welmer Ramos y Erick Rodríguez. quienes apoyan la necesidad de dotar de recursos a la Policía Profesional de Migración y Extranjería. 

En el Artículo 11 de la Ley de Impuesto a las Personas Jurídicas se dispuso que el 90% de los recursos recaudados se destinen al Ministerio de Seguridad Pública, el 5% al Ministerio de Justicia y Paz y el restante 5%al OIJ del Poder Judicial, dejando por fuera el Ministerio de Gobernación y Policía y por ende a la Policía Profesional de Migración.

Primero de mayo: sindicalismo en tiempos de pandemia

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Con ocasión de la histórica conmemoración del Día Internacional de la Clase Trabajadora, el Primero de Mayo, ponemos en mesa varias reflexiones acerca de cómo comprender la no menos histórica acción sindical en estos tiempos: el año 2 de la pandemia y los post-pandemia, a partir del 2022. En concreto, planteamos las siguientes diez reflexiones que, por supuesto, no agotan el tema y, mucho menos, pretender ser “la receta”. Se trata, tan solo, aportaciones por la experiencia vivida bajo criterios de un sindicalismo sociopolítico.

  1. Sindicalismo y Derechos Humanos. Un salto cualitativo debe dar la acción sindical, cotidiana y estratégica. Empezando por los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; así como levantando las respectivas banderas de cada uno de los tratados en la materia, tanto en el plano continental (Américas), como en el planetario, mucho puede enriquecerse la actividad sindical.
  • Sindicalismo y Humanismo. La persona humana debe ser el centro de todas las cosas. La economía debe estar al servicio de las personas y no éstas al servicio de la economía. Particularmente, los elementos del Humanismo Cristiano en su real dimensión, pueden dar nuevas fuentes de agua fresca para pregonar la validez del mensaje sindical.
  • Sindicalismo y Justicia Social: Desde antes de la llegada de la pandemia, ya estábamos viviendo en la época de la mayor desigualdad de la historia de la Humanidad. Nunca como antes, y ya con la pandemia encima, la lucha por la Justicia Social en su más amplia concepción, se ha puesto en el lugar número uno de las prioridades sindicales. Al menos, en el sindicalismo que trata de trascender el marco de lo gremial corporativo. Los desafíos marcados por la concepción de Trabajo Decente, de conformidad a lo dictado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), potencian la lucha por la Justicia Social.
  • Sindicalismo y Justicia Tributaria: Aunque ligado a esta concepción amplia de Justicia Social, es más que urgente y necesario desagregar la lucha, en todos los frentes, contra la indescriptible erosión de la Democracia que representa la concentración abusiva de la riqueza, a partir de sistemas tributarios diseñados para la regresividad y para la corrupción.
  • Sindicalismo Ciudadano. Convertir al sindicato en receptor de la queja por la exclusión social y económica, para vehiculizar demanda ciudadana de atención por parte de la política pública correspondiente, le da un nuevo aire legitimador y extiende su certificación como promotor del desarrollo de la Democracia.
  • Sindicalismo Rebelde: se trata de potenciar por todas las formas y vías posibles, una acción sindical de resistencia a la imposición total de una hegemonía ideológica, política y económica, de corte totalitario, con tendencias dictatoriales, en la cual el mercado total es la aspiración última de la vida en sociedad; sin espacio alguno para la Democracia real, para la solidaridad, para la promoción del bien común y la equidad distributiva; sin piedad con relación a la preservación del planeta y la vida misma sobre él.
  • Sindicalismo propositivo: Profundizar el camino recorrido en cuanto a la valiente y oportuna tendencia de vincular la resistencia con la propuesta, de lo cual hay considerable material acumulado en esa línea acertada: la del bien común, la inclusión social y económica y la preservación de la ecología.
  • Sindicalismo movimiento: La acción sindical debe ofrecerse como cobija para incluir en su organización a grupos sociales que no son los de la naturaleza básica sindical (clase trabajadora con empleo fijo y salario formal, cada vez más en retroceso); sino segmentos de ciudadanía obrera como la juventud desempleada y el desempleo, en general; la informalidad y el trabajo por cuenta propia; el trabajo no remunerado (amas de casa), la población migrante, las personas pensionadas y jubiladas, la indigencia; el micro-pequeño y mediano empresariado. Se trata de darles una identidad grupal para vocalizar su demanda y generar escucha seria y oportuna, a partir de su integración en la acción sindical organizada, paralela a ésta y con idéntico objetivo estratégico: potenciación de movimientos de peso de cara a las hegemonías preponderantes.
  • Sindicalismo mediático: La organización incursiona, con fuerza y con contenido, con argumentación y con propuesta, con credibilidad y con seriedad, en el campo de las ideas y en la batalla por las mentes; desarrollando las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información, compitiendo con los mass-media dominantes; de forma tal que el mensaje liberador genere más y mejores impactos en la construcción de identidades grupales que se conciben a sí mismas como sujetos activos, propietarios de sí mismos, en los procesos de la comunicación.
  1. Sindicalismo escuela pedagógica: Los procesos de capacitación y de formación político-sindical se expanden, cuantitativa y cualitativamente, de forma tal que más personas luchadoras sociales y sindicales, en los diversos ámbitos de diversificación de su acción cotidiana, están en capacidad de liderar procesos para llevarlos a buen puerto y con los encadenamientos necesarios de la potenciación de un movimiento transformador; ¿transformador del status quo ó superador del marco sociopolítico actual? Parece ser ésta la discusión que deberíamos dar…

A la colega sindicalista doña Martha Rodríguez González

Albino Vargas Barrantes
Secretario General
Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

Consideramos de gran relevancia una respuesta pública por parte de la señora Martha Rodríguez González, Secretaria General Adjunta de la Unión Nacional de Empleados de la Caja y de la Seguridad Social (Undeca), acerca de cómo votó, en el seno de la directiva de la CCSS, de la cual ahora forma parte, en el caso del polémico nombramiento del señor Gustavo Picado Chacón, en el altísimo y sensible cargo de Gerente Financiero de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Doña Martha, recientemente, fue nombrada por Carlos Alvarado Quesada como integrante de la Junta Directiva de la CCSS para ocupar el escaño sindical disponible en el seno de la misma, luego del sensible fallecimiento del legendario luchador social, don Mario Devandas Brenes.

La designación presidencial de doña Martha para que ocupe el cargo dejado por don Mario (q.d.D.g), ha sido sumamente controvertida, con problemas de transparencia, especialmente en cuanto a la veloz transición de ella como funcionaria asalariada de la Caja, hacia la categoría de persona trabajadora pensionada por el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM); pues siendo empleada tenía prohibición para llegar al mencionado cargo directivo. Se presume que podría haber ocurrido un tráfico de influencias al más alto nivel al respecto. Sobre este particular, la discusión no está terminada.

A don Gustavo Picado Chacón le nombraron por seis años en ese altísimo cargo, mismo que conlleva enormes sensibilidades, objetivas y subjetivas, a raíz del impacto financiero para la CCSS que ha venido generando la atención de la pandemia; y, porque, además, él fue protagonista de primer orden en un pasado reciente en el cual las finanzas de la Caja sufrieron un duro golpe negativo, según lo investigara el Ministerio Público, para el cual se tomaron decisiones erróneas y controversiales que habrían dejado a la institución pérdidas de, al menos, 217 mil millones de colones.

Otras personas especialistas de altísimo nivel y de gran rigurosidad técnico-profesional, conocedores de estos temas, han hablado de una suma extraordinariamente mayor.

Ante consulta de prensa, y sobre la inclusión de don Gustavo Picado Chacón en el grupo demandado ante el Ministerio Público, éste respondió lo siguiente: “Respecto a su consulta, la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (Fapta) confirmó que, desde el 13 de marzo del 2020, envió al Juzgado Penal de Hacienda y de la Función Pública una acusación dentro de la causa 12-000046-0615-PE, contra 16 personas, por el presunto delito de influencia contra la Hacienda Pública; además de solicitud de sobreseimiento en relación con tres personas más. La Fapta indicó que, actualmente, está a la espera de que el Juzgado programe la fecha en la que se realizará la audiencia preliminar”.

Don Gustavo es una de esas 16 personas y jamás estaríamos de acuerdo en que ni a él, ni a ninguna otra persona, se le violara el principio constitucional de presunción de inocencia. Además, si él y las otras quince personas serán llevadas a juicio no está definido, pues eso será resuelto en una audiencia preliminar que todavía no tiene fecha; pero lo real es que la acusación del Ministerio Público, según tenemos entendido pues estuvimos muy cerca del proceso que derivó en ello, es muy sólida.

Entendemos que la lista de personas candidatas profesionales a ese cargo superó las veinte; entonces, no entendemos las razones de peso para que la directiva de la Caja nombrara a don Gustavo que, si bien no ha sido sentenciado a nada, creemos que dado su paso controversial anterior por la gestión financiera ameritaba no reposicionarlo en este mismo ámbito.

Es en tal sentido que, repetimos, doña Martha Rodríguez González no debería permanecer más en silencio. Su designación presidencial para ocupar un puesto directivo en la Caja, autoproclamada por la corriente sindical a la que pertenece, como representación de toda la clase trabajadora, le impone un imperativo obrero-ético y moral para actuar con toda transparencia en la toma de decisiones a nivel de tal condición.

Sobran razones para que, en este caso, doña Martha nos cuente cómo votó ella misma: si la decisión fue unánime por parte de las nueve personas integrantes de esa directiva; si fue votación dividida, quiénes fueron mayoría y quiénes fueron minoría; quién presentó el nombre de don Gustavo y si podemos conocer el informe de sustentación de su nominación; qué otras personas candidatas se consideraron y sus atestados; etc.

Doña Martha: como podrá apreciar, la transparencia en estas y en otras decisiones a nivel de la Junta Directiva de la Caja, se impone como nunca antes por las condiciones que representa la realidad costarricense y, especialmente, por la realidad de la clase trabajadora en todas sus denominaciones. Su respuesta será muy apreciada. Su silencio, de persistir, también puede ser considerado respuesta.

Trabajadores de plantaciones bananeras en finca Las Chiras, cerca de su primer Convención Colectiva

Como un sueño, así catalogan los trabajadores de las fincas bananeras las Chiras, ubicadas en Colonia San José en Puerto Viejo de Sarapiquí,  la presentación del Proyecto de Convención Colectiva y el trabajo realizado por la ANEP y su seccional de Obreros Bananeros, Agrícolas de Sarapiquí (OBAS).

La presentación del Proyecto de Convención Colectiva para la Corporación de Desarrollo Agrícola del Monte, se realizó de manera oficial a los trabajadores el pasado domingo, quienes a pesar de estar en su día libre asisten fielmente a este tipo de actividades consientes que es la única   forma de defender sus derechos laborales.

Para la ANEP, es un verdadero orgullo defender los derechos laborales y humanos de los trabajadores y las trabajadoras de plantaciones agrícolas. Esta Convención Colectiva representa el arduo trabajo que se ha venido realizado en la zona de Sarapiquí en los últimos cuatro años.

Ahora la ANEP realizará las gestiones pertinentes ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para iniciar la negociación de esta histórica convención colectiva con la parte patronal.