Seccional Fuerza Publica: Ante desigualdad de sanciones disciplinarias con altos mandos

Cuando se trata de sanciones disciplinarias impuestas a los y las funcionarias del Ministerio de Seguridad Pública, especialmente de quienes con orgullo visten la digna casaca policial, sin duda alguna, y modestia aparte, es ANEP la entidad con mayor conocimiento de causa de lo que ha acontecido y sigue sucediendo.

Aún en la retina de los oficiales rasos se encuentran situaciones como los aproximadamente 170 policías despedidos mediante el artículo 140.1 (por pérdida de confianza). Debido a que los mismos figuraban de alguna forma en alguna acusación penal (sin importar el estado de la misma), irónico en una función en la que, por su naturaleza, es usual ser parte de estos procesos. Además de eso, todos conocemos al menos un par de casos de compañeros sancionados con mano dura por asuntos como una publicación en redes sociales, pérdida de equipo, un altercado vecinal y consumo de alcohol, entre otros. Y ahora, recientemente, nos venimos enterando de numerosos casos de personal que, a pesar de la recomendación de sanción, del disciplinario legal, el Consejo de Personal se aparta y aplica despido.

Ah, pero ¿Existe igualdad en el tema sancionatorio? Definitivamente NO. Es un asunto histórico, sostenido en el tiempo y que, lamentablemente, pese a nuestras inocentes expectativas, no cambia con la presente Administración, a cargo del Ministro Soto.

Es sencillo, tenemos casos muy concretos, y estoy seguro que la “tropa” los recuerda todos: Un exdirector de Apellido Andrade que le robaron el radio en una actividad no laboral; una actual directora regional de apellido Chavarría, que se sometió a una suspensión del procedimiento a prueba, por peculado (si a nivel penal); un jefe de apoyo legal policial de apellido Arce que en medio de un siniestro natural fue encontrado completamente ebrio en tiempo laboral, otro jefe de apoyo legal de apellido Cordero, investigado por la Policía Fiscal; y recientemente el director de apellido Cubillo, acusado en sede penal por supuesta violación.

A estos casos hay que sumarle aquellas personas que han sido devueltas por mal comportamiento de becas dadas en el exterior, quienes han sido descubiertos utilizando los vehículos institucionales para fines personales (como un señor de SVA de apellido Pacheco), y otros que han sido parte de situaciones de violencia doméstica.

¿Qué tienen todos ellos en común? Dos cosas, que los implicados han tienen cercanía con la cúpula de turno y que ninguna de estas personas fue sancionada como lo dicta la normativa, a algunos ni siquiera se les abrió causa administrativa (como al señor Cubillo por ejemplo). Pero, de haber sido rasos fijo, fijo, los despiden. Esto nos demuestra que, si en el Ministerio de Seguridad Pública eres parte de esta “red de cuido” de altos mandos, con el contubernio del despacho ministerial, entonces se tiene la impunidad garantizada.

Esperamos ver los mismos argumentos dados por la licenciada Raisa Bravo en el oficio 848-2019-DDL, utilizados para “justificar” la razón por la que no se abrió causa administrativa de oficio al señor Cubillo, en otros casos, y es curioso que no se utilizaran estos mismos alegatos para evitar darle el despido por el artículo 140, inciso 1, ( C.Pol); en los muchos casos que las vías de derecho les ha indicado al Ministerio que lo han utilizado mal.

Sin duda alguna, esta desigualdad, falta de transparencia y de ética, por parte de los responsables de estas circunstancias a nivel administrativo, son una causa más de la indignación que sufren los compañeros policías del Ministerio de Seguridad Pública, y, por ende, una razón más para invitarlos a ser escuchados, y que nos acompañen este 24 de junio a las 9 de la mañana en ANEP, en nuestra gran manifestación de cuerpos policiales. ¡Porque la gente que nos cuida lo mínimo que pide es se le trate con respeto y dignidad!

Seccional ANEP- PPME defenderá ante Comisión de Seguridad y Narcotráfico presupuesto para policías de migración

La Seccional de la ANEP- Policía Profesional de Migración y Extranjería deberá exponer ante los diputados las razones por las que requieren mayor inyección de recursos para este cuerpo policial especializado.

Así lo determinó la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa mediante una moción que fue aprobada para que la seccional se refiera al proyecto de ley bajo el expediente 20.323.

La moción fue presentada por los diputados Marulin Azofeifa Trejos y  Harllan Hoepelman, la cual fue aprobada por unanimidad.

La Seccional ha insistido en que la Dirección General de Migración y Extranjería requiere la contratación de personal, cursos policiales, inclusión en cursos de escalas jerárquicas del Estatuto Policial, muchos de los cuales podrían ser solventados con el apoyo y aprobación al proyecto de ley que busca dotar de recursos a la Policía Profesional de Migración.

El proyecto de Ley pretende que un 5% de los ingresos que recibe el Ministerio de Seguridad Pública del impuesto a las personas jurídicas se traslade a migración.

Una gran problemática por la falta de recursos se vive en los aeropuertos Juan Santamaría en Alajuela y el Daniel Oduber en Liberia, principalmente, en donde se requiere la contratación de 250 oficiales para poder dar abasto con las necesidades del país.

Proyecto-20323 by Yariela Novo on Scribd

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Doña Rocío y doña Edna: ¡Váyanse!

Por Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Señora Rocío Aguilar Montoya: usted debe abandonar el Gobierno de la República, dejando cuanto antes el Ministerio de Hacienda.

Durante 4 años, de 2013 a 2017, usted formó parte del Comité de Inversiones de Aldesa, cuyo máximo jerarca financiero-empresarial, Javier Chaves Bolaños, al momento de escribir este artículo, estaba bajo rejas, detenido.

No sabemos si él tendrá la “suerte” del gran estafador, del mismo conglomerado empresarial, el señor Yankelewitz (Yanber), al que le dieron casa por cárcel.

Doña Rocío: Usted tiene información privilegiada de lo que pasó con la plata de los cientos de inversionistas de Aldesa; usted debe conocer adónde fueron a parar los 200 millones de dólares hoy “perdidos”.

Usted, doña Rocío, debe presentarse de manera voluntaria ante el Ministerio Público luego de abandonar su cargo y declarar todo lo que sabe sobre las inversiones de Aldesa, durante esos 4-5 años de ejecución de las maniobras financieras que hacía el señor Chaves.

El principio constitucional de presunción de inocencia le asiste, pero su permanencia en este ya muy desprestigiado Gobierno la deslegitima en grado sumo.

Ya, de por sí, su conducta política deja mucho que desear, si consideramos su ilegal proceder al saltarse la Constitución, disponiendo recursos para pago de deuda pública al margen de la propia Asamblea Legislativa. 

Usted forma parte selecta de esos poderes fácticos, ideológico-hegemónicos que han venido controlando la política macroeconómica-fiscal de los últimos Gobiernos; y que se le impone a la gente pese a que esta votó por otra cosa radicalmente distinta. 

Doña Rocío: su fundamentalismo ideológico en materia fiscal está llegando a extremos intolerables, pues aparte del fracaso de su más preciada creación, el combo fiscal (ley 9635); usted insiste en extremizar el ataque salarial al empleo público con el Decreto Ejecutivo No. 41729-MIDEPLAN-H, firmado por usted junto a su lugarteniente ideológica, en su aversión patológica al empleo público, doña Pilar Garrido Gonzalo, la ministra del Mideplan. 

Sabemos del malestar de propios compañeros suyos, del Consejo de Gobierno, que refunfuñan y hablan a sus espaldas de sus draconianas medidas fiscales extremas y extremistas. 

Doña Rocío: Alvarado no la va a destituir. Él no manda en este ámbito de la política pública de lo macrofiscal de corte neoliberal. ¡Déjelo! Ya lo ha hundido lo suficiente.

Tal vez yéndose usted (y todo lo que usted representa), a lo mejor él decide “reconciliarse” con sus estafados políticos: por ejemplo, los miles de empleados públicos vilipendiados por usted y por sus congéneres ideológicos (como “los Aldesa”), que le creyeron a Alvarado y su cuento de evitarle al país “el reino de Satanás”.

La usura que mata

Por Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Cada una de esas cantidades, representan el pago de intereses de usura que miles de costarricenses, personas y empresas, pagan constantemente, de manera inmisericorde; convirtiendo a los sectores económico-empresariales receptores de semejantes cantidades de dinero, en uno de los grupos más poderosos del país, con fuerte incidencia en la gestión gubernativa y con suficiente fuerza como para haber bloqueado, durante tantos años, que algo de control hubiese en esa materia del cobro de los intereses de usura.

Los intereses de usura que se cobran en tarjetas de crédito, en la compra de electrodomésticos, en intereses de préstamos bancarios, créditos personales, casas de empeño y similares, representan uno de los más fuertes desencadenantes del proceso de desigualdad que sufre la sociedad costarricense.

Se está hablando de una cantidad equivalente a 6.57 puntos del Producto Interno Bruto (PIB); es decir, poco más de 5 veces el monto a recaudar por parte del fisco con el detestado paquetazo de impuestos, ley No. 9635, Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

Es decir, otro tipo de política fiscal, más afín a la gente y al bien común, pudo haber establecido un impuesto de un 1%, o de un 1.20% al cobro de intereses de usura, poniendo fuertes frenos-límites al cobro de los mismos, de tal suerte que los emisores de tarjetas y los prestadores de plata, recibieran un 20% menos en sus ganancias y, pese a ello, éstas seguirían siendo astronómicas y hasta obscenas; y, por el contrario, la mayoría de la gente sería beneficiada y, por supuesto, las mismas finanzas públicas con impacto en la desaceleración del déficit fiscal.

El insistente reclamo obrero por una fuerte regulación en tal sentido, es una consigna sindical muy vehemente levantada hace bastante tiempo; al punto de que fue un emplazamiento directo de nuestra parte, con ocasión de la pasada campaña electoral presidencial, a los dos candidatos presidenciales (Carlos Alvarado Quesada y Fabricio Alvarado Muñoz), quienes afirmaron, en ese entonces, estar de acuerdo en proceder al respecto.

Vemos con buenos ojos que se esté anunciando la tramitación parlamentaria del expediente legislativo No. 20.561, que pretende poner algo de control y de razonabilidad al desenfreno que ha representado el cobro de intereses de usura.

Posibilitar algo de freno a tal exceso de esa acumulación de capital desenfrenada, puede convertirse en uno de los factores que impacten un proceso, integral y articulado, de reactivación económica; pues significaría -entre otras posibilidades-, que familias altamente endeudadas y sacrificadas, financieramente hablando por esos intereses de usura, tendrían mayor liquidez para depositarla en el mercado interno de bienes y servicios, especialmente en compras a micro-pequeñas y medianas empresas.

Según datos en manos de los diputados promotores de esta iniciativa, el interés promedio en los almacenes que venden a crédito electrodomésticos, es del 60% y este tipo de consorcios megaempresariales, altamente concentrados en cuanto a su propiedad, se estarían ganando unos 883 mil millones de colones anuales en este tipo de intereses de usura; es decir, 2.52 puntos PIB. ¡Ganancias extraordinariamente abusivas! Nos preguntamos: ¿y cómo han sido sus declaraciones de impuestos?

La corriente sindical que representamos someterá a un exhaustivo análisis esta relevante iniciativa, de forma tal que la misma no represente “un alegrón de burro”, pues como dice el sabio refrán popular, “el diablo está en los detalles”.

Es más que evidente la naturaleza del poderío económico de estas entidades acreedoras bancarias y de los grandes consorcios empresariales detrás del negocio de los créditos a la gente.

Por tanto, se hace más que necesario que las entidades sindicales y civiles, le sigan la pista a la tramitación de esta iniciativa de ley, prácticamente, a diario, sin dejar de pronunciarse apoyando que este proyecto sea ley lo más rápidamente posible.

Cualquier materialización concreta en torno a una especie de agenda-país, distinta a la que está carcomiendo el tejido socioeconómico de la Democracia en estos momentos, deberá incluir como uno de sus contenidos fundamentales, la regulación legal del cobro abusivo de intereses de usura.

El fracaso espectacular del neoliberalismo

“El experimento neoliberal -impuestos más bajos para los ricos, desregulación de los mercados laboral y de productos, financiarización y globalización-, ha sido un fracaso espectacular”.

Esta contundente afirmación es del señor Joseph E. Stiglitz, destacado economista estadounidense, Premio Nobel de Economía, incluida en su más reciente artículo Después del neoliberalismo,

En Costa Rica, ¡también! El neoliberalismo ha sido un fracaso espectacular.

Es tal la cantidad de costarricenses que están sufriendo en estos momentos que no deja de pensar uno en que llegó la hora del ajuste de cuentas ciudadano con unas políticas económicas diametralmente opuestas a valores tan intrínsecos a nuestra forma de ser costarricenses como la promoción del bien común, como la inclusión social, como las políticas contra la desigualdad, como la promoción de oportunidades.

Esto debemos estarlo señalando en todo momento, especialmente a pocos días de la entrada en vigencia del más reciente ataque de esas políticas económicas fracasadas: la entrada en vigencia de la monumental injusticia que representa el impuesto al valor agregado (IVA), con su carga de más regresividad y de mayor corrupción. ¿Por qué?

La regresividad es la característica fundamental del actual sistema tributario costarricense: pagan más, proporcionalmente hablando, quienes ganan menos; y los que, teniendo más, debiendo -por tanto-, pagar más, pues no lo hacen del todo, lo burlan, lo evaden, lo esconden fuera del país.

Si ya la corrupción con el ya moribundo impuesto de ventas era gigantesca, pues su evasión y/o robo ha sido astronómica; con el IVA sucederá exactamente lo mismo, o peor, puesto que se habrá de incrementar la acumulación ilegal por todas las formas y triquiñuleas posibles dada la incapacidad gubernativa, intencionalmente política, para no convertir en desafío estratégico el combate frontal a la evasión tributaria en todas sus manifestaciones.

Esta circunstancia es tan sólo un ejemplo del fracaso espectacular del neoliberalismo del cual nos habla el señor Stiglitz; de lo cual tienen mucho que decir, para el caso costarricense, el millón de personas trabajadoras que están en la informalidad y, prácticamente todas al margen de la Seguridad Social, misma ésta que va en camino de una quiebra que ya no se ve tan lejana.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo también nos pueden decir mucho los costarricenses de la actividad agrícola y hortícola del país, en vías de extinción y en viaje directo hacia la marginalidad y la exclusión económico-social. El doloroso caso de los tomateros que se hizo público este fin de semana, es más que emblemático.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo nos pueden hablar, las miles de personas trabajadoras asalariadas del sector Público, víctimas de un acoso ideológico-político-mediático jamás visto en la historia del país; y que nos pone a pensar, guardando las dimensiones de espacio y de tiempo, en el acoso ideológico-político-mediático que sufrió el pueblo judío antes del Holocausto.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo nos pueden hablar, las miles de micro-medianas empresas, agobiadas por un cerco económico cada vez más asfixiante, en un país que había venido teniendo su parque productivo compuesto en hasta un 95 % en este tipo de negocios.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo nos puede decir mucho esa juventud desempleada que está dramáticamente indicando que dos de cada tres personas jóvenes desea abandonar el país; o, ese 36 % de compatriotas que está diciendo que si tuviera los recursos suficientes se iría de Costa Rica.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo nos pueden hablar las miles de personas trabajadoras y empresariales  altamente endeudadas, encadenadas a los extorsivos intereses de usura en tarjetas de crédito, por ejemplo. Intereses de usura que le sacan del bolsillo a la gente, 4 y medio millones de colones, ¡por minuto!, sin que tengamos noción clara del pago de impuestos en las mismas proporciones por parte de los emisores de esas tarjetas.

Del fracaso espectacular del neoliberalismo nos da cuenta la impagable deuda pública del país y del crimen social que significa el pago de sus intereses de usura; fomentándose más endeudamiento que nos conduce a un precipicio de catastróficas consecuencias generadoras de un dolor indescriptible.

Más ejemplos podemos citar acerca del fracaso espectacular del neoliberalismo en Costa Rica. Por eso es que pensamos que ha llegado la hora del ajuste de cuentas ciudadano en la línea que planteamos en un artículo anterior en esta misma publicación, “Del enojo a la articulación para la acción”.

Al menos, éste es nuestro pensamiento ante la profunda indignación que invade a la mayoría de la población costarricense actual.

Seccional Municipalidad de Turrialba realiza asamblea ordinaria

La Seccional ANEP-Municipalidad de Turrialba realizó su Asamblea Ordinaria con el objetivo de presentar a sus afiliados un informe de labores sobre las diversas acciones que realiza la seccional en pro de los derechos laborales de los trabajadores.

Durante la Asamblea, que contó con la presencia de 90 anepistas, también se realizó una exposición sobre el escenario político-social del país, los proyectos de ley contra el empleo público y la afectación y consecuencias que sufre la autonomía del régimen municipal con la entrada en vigencia del combo fiscal.

Otro de los puntos abordados, es el ambiente laboral de la Municipalidad de Turrialba, luego de la finalización de la huelga general contra el combo fiscal del año anterior, ya que se estaría presentando persecución sindical en contra de los afiliados a los sindicatos del municipio.

En la actividad, también se le rindió homenaje a Felipe Villachica por su laboral con la seccional y el apoyo incondicional brindado a sus compañeros y compañeras de trabajo.