Por Albino Vargas Barrantes, Secretario General de ANEP
Gracias a la acción más que oportuna del señor diputado don José María Villalta Florez-Estrada, hemos podido conocer otra de las facetas más vergonzosas y más injustas del no menos injusto sistema de impuestos de este país: las amnistías tributarias.
La más reciente regalía de los neoliberales en el
poder, fue incluida en la detestada ley del combo fiscal, No. 9635, mal llamada
Fortalecimiento de las finanzas públicas;
dentro de la cual se incluyó una disposición para otorgarle amnistía tributaria
a los evasores-elusores de impuestos.
Recordemos que el actual presidente legislativo, Carlos
Ricardo Benavides Jiménez, ha sido acusado por varios sindicatos judiciales de
que él mismo, destacado promotor de esa ley y que la misma se concretó con su
propio voto, se habría beneficiado de la misma, pues habría sido uno de los
amnistiados tributarios.
El despacho del indicado legislador nos compartió los
datos que a regañadientes le entregó la neoliberal Ministra de Hacienda, Rocío
Aguilar Montoya, en el sentido de que la amnistía tributaria, el perdón
tributario a los deudores de impuestos, ascendió a la enorme suma de,
prácticamente, los 195 mil millones de colones (195.000.000.000), equivalentes
a 0.55% puntos del Producto Interno Bruto (PIB).
Este montón de plata que debió entrar a las
debilitadas arcas públicas, es porque con esa amnistía tributaria, los evasores
recibieron perdón de sanciones y perdón en cuanto a pago de intereses
acumulados por esa mora tributaria.
Pero, lo más notorio de esa amnistía tributaria es que,
pese a que hubo 14 mil beneficiarios de las mismas, solamente 25 de ellos
concentraron el 90% del dinero que se dejó de recaudar por ese perdón
tributario incluido en la ley del combo fiscal, Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.
“Los de arriba”, ¡perdonados! (amnistiados)… “Los de
abajo”, ¡garroteados! Veamos estos datos que reflejan esta nueva injusticia con
el tema de los impuestos en nuestro país:
A Durman Esquivel le perdonaron -amnistiaron-, 10 mil
313 millones de colones (10.313.000.000); a Florida Capitales S. A., casi 1.151
millones (1.151.000.000); a Productora La Florida, 1.119 millones de colones;
al Banco BCT, 1.123 millones; a la Standard Fruit Company, 24 mil 521 millones;
a Café Rey, 1.070 millones de colones; a Banco Promérica, 852 millones de
colones…
¿Es esto justo? ¡Por supuesto que no! Si bien es
cierto esos 14 mil contribuyentes tributarios amnistiados pagaron al fisco 207
mil millones de colones (0.59 puntos del PIB); el perdón tributario recibido de
los casi 195 mil millones de colones, será repuesto mediante el impuesto al
valor agregado (IVA), a la canasta básica durante seis años seguidos.
Es decir, y según los cálculos del diputado Villalta,
las familias asalariadas, las familias desempleadas, las familias en pobreza
extrema, las familias altamente endeudadas; deberán sacar, a partir de julio
próximo, de sus raquíticos ingresos, 33 mil millones de colones anuales para
reponer los 195 mil millones de colones amnistiados a, prácticamente, esos 25
contribuyentes como los que acabamos de citar. Por supuesto, que este dato es
para efectos de ejemplificar cuán injusto es el sistema tributario
costarricense.
¿Queda claro, entonces? En materia de impuestos, “los
de arriba”, ¡perdonados!; “los de abajo”, ¡garroteados!
Y a propósito de este nuevo cuadro-escenario de lo perverso
que es el actual sistema tributario nacional, debemos emplazar (nuevamente), al
señor Carlos Alvarado Quesada, quien como cabeza principal del Poder Ejecutivo
se presentó ante la Asamblea Legislativa, el pasado 2 de mayo y leyó el
documento por él denominado Estado
político de la República y los asuntos de la Administración; para indicar
lo siguiente: “Debemos también aprobar
los proyectos de ley derivados de la investigación de los Panama Papers, como
lo referencia al secreto bancario”.
Efectivamente, los proyectos de ley derivados de la
investigación legislativa de los Papeles de Panamá, abren el camino para una
ruta de transformación estructural de ese perverso sistema tributario; y,
además, abren una seria oportunidad de considerar alternativas de reactivación
económica que tanta urgencia representa en estos momentos, dado el mal estado
de las cosas actuales en el país.
Entonces, ¿por qué no abre la discusión nacional al
respecto?; ¿por qué no convocar a una mesa nacional, multisectorial, de trabajo
al respecto?; ¿por qué no hablarle al país con claridad cuáles son esos
proyectos de ley?
La respuesta es obvia: el verdadero real poder en
estos momentos es, precisamente, el gran perjudicado con esos proyectos de ley
si éstos llegaran a aprobarse. Entonces, ¿por qué el señor Alvarado habló de
ellos en su mensaje del 2 de mayo al parlamento? ¡Vaya usted a saber!
No habrá forma de salir adelante en este país, si una
transformación estructural como la tributaria no se emprende con toda la
potencia política que requiere.
Ellos, “los de arriba”, los del real poder, seguirán
robando impuestos, eludiéndolos, evadiéndolos, amnistiándose, perdonándose
intereses y multas…; hasta que “los de abajo”, que también representan un real
poder, se decidan actuar, articuladamente, para desplazarles del control de la
hegemonía política que hoy les permite tanta impunidad.